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EL ESTUDIO DEL LENGUAJE: EXPLORANDO SU COMPLEJIDAD

Foto del escritor: Katalina ZepedaKatalina Zepeda

El lenguaje es una capacidad esencial y distintiva de los seres humanos que nos permite comunicarnos, expresar nuestros pensamientos, emociones, ideas y establecer conexiones sociales, corresponde a una parte esencial de nuestra vida cotidiana. Es un sistema de signos y reglas que nos permite transmitir y compartir información de manera verbal, escrita y no verbal, no obstante, dicha definición no termina por encapsular completamente la complejidad del lenguaje. El lenguaje es un fenómeno abstracto y multifacético que ha sido objeto de estudio e investigación desde diversas perspectivas que se remontan a las civilizaciones griegas, cierto intento de su estudio fue la gramática normativa, que se encargó de separar las formas “correctas” de las “incorrectas”. Sin embargo, las bases para su investigación posterior las sentaron las corrientes lingüísticas del siglo XX, entre ellas el estructuralismo. Dicha corriente revolucionó el estudio del lenguaje al enfocarse en la estructura interna de la lengua y cómo se relacionan sus elementos para formar unidades significativas.

Con Ferdinand de Saussure como uno de sus principales exponentes, el estructuralismo lingüístico tuvo como objetivo la descripción sincrónica del lenguaje, es decir, en un momento específico. Esta corriente define el lenguaje como un sistema organizado de signos, donde cada signo, como la unidad más pequeña de la lengua, está compuesto por un significante (la imagen mental) y un significado (el concepto asociado). Sobre el signo lingüístico podemos destacar su arbitrariedad, es decir, la inexistencia de una relación natural entre el significante y el significado, su mutabilidad, como la adaptación de la lengua a las necesidades de los hablantes, su inmutabilidad, como su incapacidad de cambiar la norma inmediatamente, y su linealidad, como su naturaleza secuencial. Saussure asegura que el significado de una palabra o signo no se encuentran en el mundo externo, sino en su relación con el resto de signos dentro del sistema lingüístico, destacando así las relaciones de oposición y contraste entre estos, cada signo es lo que los otros no son. A pesar de dichos aportes, el estructuralismo lingüístico ha sido objeto de críticas y ha evolucionado hacia enfoques más contemporáneos, no obstante, no se debe reducir su importancia, puesto que sentó las bases para posteriores investigaciones en el campo de la lingüística y proporcionó una perspectiva estructural y sistemática en el estudio del lenguaje.

La corriente que le sigue fue elaborada por Noam Chomsky y apodada gramática generativa, ambas corrientes poseen enfoques muy distintos respecto a sus investigaciones. La gramática generativa se fundamenta en la capacidad innata de cada humano para adquirir y producir el lenguaje. Este busca identificar las reglas y principios universales que subyacen a todas las lenguas humanas y que permiten a los hablantes generar y comprender un número infinito de oraciones gramaticales. Chomsky también difiere en su enfoque diacrónico, donde aborda la evolución de las estructuras lingüísticas, examinando el desarrollo y transformación de los patrones lingüísticos a lo largo del tiempo. Uno de los aspectos clave de la gramática generativa es su enfoque en la descripción y análisis de la estructura profunda del lenguaje. Chomsky argumentó que la estructura profunda representa el nivel abstracto y subyacente de las oraciones, que contiene la información esencial para la generación de la estructura superficial, es decir, la forma en la que las oraciones son expresadas y pronunciadas. En su teoría, Chomsky también introdujo el concepto de transformaciones, que son reglas que operan sobre la estructura profunda para generar la estructura superficial. Estas transformaciones son responsables de los cambios en la forma y el orden de las palabras en una oración. Por ejemplo, la transformación de pasiva puede convertir una oración activa como "María lee un libro" en una oración pasiva como "El libro es leído por María".La gramática generativa proporciona un marco teórico para estudiar la competencia lingüística de los hablantes nativos, nos permite comprender y examinar cómo los hablantes generan y comprenden oraciones de su lengua madre.

Dichas variaciones paramétricas dan forma a la diversidad dialectal, la cuál refleja la riqueza cultural y lingüística de la comunidad. Aquellos dialectos nacen debido al rol fundamental de la comunidad lingüística en el desarrollo de la lengua, de modo que los diversos factores de carácter geográfico, social y culturales que le afectan provocarán distintas variaciones dialectales. Esta variabilidad genera la necesidad del estudio de estas variantes mediante la dialectología, como la disciplina que estudia los dialectos, la cuál mediante isoglosas que analizarán un mismo fenómeno lingüístico dentro de un sector geográfico determinado por isolíneas, permitirá hacer la distinción entre los diversos dialectos y comprender la diversidad dialectal desde un plano geográfico. Sin embargo, la mencionada diversidad no es aclamada por todos los hablantes, provocando prejuicios y discriminaciones sobre ciertas pronunciaciones fonológicas o fenómenos lingüísticos como el yeísmo. Específicamente en el español existe la interrogante sobre que español debemos enseñar como docentes, dado que la norma estándar escrita se refiere al español castellano de Madrid e incluso las instituciones reguladoras se ubican en España. Es importante tener en cuenta que dichas variaciones no son más o menos “correctas” o “incorrectas”, dado que son parte natural de la evolución lingüística y diversidad de la lengua. Cada variedad dialectal tiene su propio sistema fonológico y sus reglas de pronunciación dentro de su contexto.

Debido a esto, se crean corpus lingüísticos como el CREA y el CORPE los cuales juegan un rol fundamental en el estudio de la lengua, esto implica que se encargan de analizar ejemplos reales del uso de la lengua en diferentes contextos para extraer patrones y regularidades. Estas investigaciones permiten formar abstracciones y generalizaciones lingüísticas, que nos servirán para analizar y describir los diferentes niveles de la lengua. La amplia variedad de textos escritos y orales de los corpus lingüísticos representan los hallazgos del habla real de los hablantes nativos de una lengua, lo que permite la normalización de estas expresiones. Por esta necesidad inclusiva, la Real Academia Española cambió su enfoque prescriptivista, de buscar el uso más correcto, a uno descriptivista, que se encargue de observar y describir cómo se usa el español en la práctica en lugar de establecer normas. La RAE ha mostrado una mayor disposición para adaptarse a los cambios lingüísticos que ocurren en la sociedad. Por ejemplo, ha incorporado nuevos términos y expresiones que han surgido debido a avances tecnológicos y cambios socioculturales. Se ha vuelto más receptiva a la evolución del lenguaje y ha reconocido que las palabras y significados pueden cambiar con el tiempo.

Este enfoque descriptivista se basa en la idea de que la lengua es un fenómeno vivo y en constante evolución, moldeado por el uso que le dan los hablantes en su comunicación diaria. La RAE se dedica a recopilar, analizar y describir este uso real del español en diferentes contextos, teniendo en cuenta las variaciones dialectales y las diferentes formas de hablar y escribir que existen en las distintas regiones hispanohablantes. Aun así, existe cierta resistencia a los cambios por parte de la academia, particularmente respecto al uso del lenguaje inclusivo, del cuál se manifestó en contra en el 2009. Respecto a la problemática podemos comprender que el lenguaje inclusivo es un enfoque lingüístico que busca utilizar un lenguaje que sea inclusivo y respetuoso hacia todas las personas, independientemente de su género, orientación sexual, identidad de género u otras características. Su objetivo es evitar la discriminación y promover la igualdad de género y la diversidad. Una de las principales voces a favor de este fenómeno nos indica que el lenguaje no es una mera herramienta mediante la cual expresamos y comunicamos nuestros pensamientos, sino que, el lenguaje hace el pensamiento y construye realidades, por lo que debe responder a las necesidades de la comunidad de hablantes. Emerge este lenguaje inclusivo como un faro de igualdad y respeto. Un lenguaje que se abre, acoge y abraza a todas las personas, rompiendo las cadenas de la discriminación y abriendo camino a la diversidad. Porque el lenguaje no es solo un vehículo de comunicación, sino un constructor de pensamientos.

Desde los albores de las civilizaciones griegas hasta nuestros días, el lenguaje ha sido un misterio que despierta la curiosidad del alma humana. El estudio del mismo nos permite explorar y comprender la complejidad de esta capacidad humana única. A través de corrientes como el estructuralismo lingüístico y la gramática generativa, así como mediante el análisis de corpus lingüísticos y la promoción de un lenguaje inclusivo, podemos comprender mejor la naturaleza y el funcionamiento del lenguaje, así como su impacto en nuestra comunicación y construcción de realidades.

 
 
 

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